La displasia. Enviado por admin en Destacado - 20 Mayo 2010

Hay multitud de publicaciones especializadas sobre la Displasia de Cadera. Todas ellas consideran que es una enfermedad biomecánica debido a un crecimiento rápido de la estructura ósea . En un perro con displasia de cadera la cabeza del fémur no es redonda y no asienta bien en su cavidad o se encuentra fuera de ella (subluxacion) o con el cuello del fémur de formado. Es decir, una malformación de la articulación coxo- femoral.

El diagnostico clínico es fácil cuando se trata de un animal que tiene una displasia grave. Algunos cachorros no manifiestan síntomas y llegan a la edad adulta sin presentarlos y conviviendo bastante bien con la afección, pero son los portadores genéticos y por lo tanto los posibles transmisores a sus hijos.

Los criadores debemos poner especial atención a los cachorros que presentan dificultades para pararse, tambaleo de las patas traseras al caminar, son bastante sedentarios, intolerancia al ejercicio, dolor a la palpación o al pararse, sonidos de chasquidos en movimientos forzados o en el andar.

El problema resulta mas complejo cuando queremos discernir sobre el grado de displasia que presenta nuestro perro y sobretodo para saber si es apto o no para la reproducción, entonces debemos acudir a la radiografía. El único método oficial y fiable para detectar la Displasia de Cadera es el análisis radiológico.

La radiografía debemos hacerla en un centro veterinario con el animal anestesiado, para que relaje sus músculos y ligamentos, en posición ventro-dorsal, con los miembros extendidos, paralelos y con las rotulas bien posicionadas.

La edad mínima a la que debemos hacerle las radiografías será a partir de los 12 meses. Aunque podemos hacerla antes para detectar aquellos cachorros que pudiesen ser posibles futuros animales displásicos.

En general la Displasia de Cadera puede afectar a ambas caderas por igual, aunque normalmente es mas acusada en una de ellas y afecta tanto a machos como a hembras, pero con cierta tendencia en hembras.

Los criadores debemos afrontar la displasia de cadera con toda la seriedad y rigor que el tema precisa. Hay que actuar simultáneamente sobre la selección de los progenitores y el entorno de la crianza. Si actuamos solamente en la selección de los progenitores no conseguiremos la erradicación de la enfermedad, ya que lo que se hereda es la predisposición a padecer la Displasia de Cadera y no la transmisión de la enfermedad.

Actuación sobre los progenitores.

Se da unos coeficientes de heredabilidad de la Displasia de Cadera de 0,25 a 0,60 es decir muy variables, lo que supone que el factor genético tiene una influencia de 25% al 60% y el factor crianza de un 75% a un 40%.

A la hora de seleccionar a los progenitores debemos hacerlo por el grado de libre de displasia que ambos presenten, así como por el de los padres y abuelos si fuese posible, teniendo en cuenta que existen machos y hembras que tienen tendencia a empeorar y otros a mejorar la Displasia de Cadera.

Todo esto se consigue saber estudiando la descendencia del macho en combinación con la descendencia de la hembra.

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